Comenzamos a ver de nuevo la luz al final de una semana oscurecida por una tremenda gripe. De momento, me reincorporo con austeridad, en el cuerpo y en sus vestiduras. Recuerdo haberme comprado hace muchos años este maxi vestido de Zara que me enamoró por su reducidísimo precio en rebajas y sobre todo por su corte sobrio, elegante y místico.
Que la moda es atemporal lo demuestra el hecho de que mucho tiempo después de aquella compra esté plenamente de actualidad el concepto de ingenuidad transmitido por los cuellos blancos cerrados, dispuestos sobre todo tipo de tejidos, texturas y colores. Pueden compartir protagonismo con complementos debidamente escogidos para no hacerle sombra:
camafeos, broches, sortijas.
Me permito la licencia de ocultar bajo la negra tela de crèpe unas botas con aire folk y fronterizo. Entre señorita y gótica, bien podría parecer también una estampa surgida de una secuencia de El Piano.
SEMEJANZAS:
El Piano, Jane Campion.
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