Exprimiendo el fondo de nuestro
armario nos encontramos a veces sorpresas que nos hacen agradecer el impulso de
habernos echado atrás a tiempo a la hora de tirar ó regalar una determinada
prenda.
En los tan mitificados años 80 vestíamos una moda sin complejos,
excesiva
en sus dimensiones, rotunda en sus colores. Comenzaba a
extenderse la práctica del deporte , importada como casi siempre de las costumbres americanas: el jogging nos ponía a trotar
enfundados en atuendos de algodón, lycra y felpa
que hoy nos resultan casi ridículos frente a la avalancha de tejidos
high tech mucho más ligeros, transpirables y adaptables
a la silueta.
Afortunadamente, lo que se ha
perdido en utilidad lo hemos ganado en romanticismo, recuperando
para las próximas temporadas el concepto simple y versátil de la SUDADERA.
Atractivas en todas sus versiones:
con ó sin capucha, cerrada ó abierta con cremallera y botones,
maxi
ó mini
size, admiten todo tipo de estampados, inscripciones y colores.
Aunque las que más me atraen son las que proceden del mundo del surf
y el skate
board, hoy he querido mostrar cómo también pueden ser más austeras
y centrar su protagonismo en el color, acompañando a otro tipo de
prendas y accesorios. En una primavera plagada de tonalidades flúor,
absorbemos el sol del atardecer con este naranja butano fuente de energía
positiva.



















































