Ya sé, ya sé que acabamos de
abandonar el verano, para dar la bienvenida al otoño, época en la que
aparentemente dejamos atrás los colores frescos y líquidos…. las flores. Pero, personalmente
siento especial atracción por la época otoñal, no hay nada igual a la luz de
septiembre, los colores son puros, las sombras arrojadas se proyectan a la
perfección definiendo las siluetas de nuestro entorno natural más inmediato. Y
la naturaleza, la naturaleza adquiere las tonalidades oníricas y bucólicas del
mejor estampado.
Hoy os presento una joya de mi
armario vintage, un precioso vestido estampado en tonalidades verdes naturaleza
y frambuesa, que me recuerdan los árboles y el jugo de las moras que veía en
el huerto de mis abuelos.
Soy una apasionada de mezclar
estampados, desde siempre he considerado que el complemento perfecto de una
prenda estampada es otro estampado. Ya sé, ya sé, que aparentemente puede
interpretarse como contrario a las reglas de estilo de toda la vida, pero no
hay nada que estimule más la vista que distintos estampados complementarios
dispuestos en armonía.
En mi propuesta combino un
precioso vestido con estampado floral, semitransparente, con cuerpo drapeado y
escote palabra de honor, que marca la silueta; parte inferior abullonada, con
mucho volumen y altura por encima de las rodillas.
Lo he acompañado de una chaquetita de terciopelo acolchada, en una intensa tonalidad frambuesa, color que tanto me gusta últimamente hasta el punto de haberse convertido en el rey de mi pantone personal.
Medias florales en varios tonos.
Zapatos bicolor fresa-verde.
DÓNDE LO ENCONTRÉ
Vestido: en una tiendecita (creo que ya no existe) en el Rastro de Madrid.
Zapatos: marca Destroy, entre los outlets de una zapatería del centro de Madrid.
Chaquetita: modelo años 80, de mi madre.
Medias: Marie Claire, colección de hace unos cuantos años.
INSPIRACIÓN
Vestidos de las últimas colecciones de Giambattista Valli y el gran Oscar de la Renta.



No hay comentarios:
Publicar un comentario