El
desnudo es el color de la piel. Hace años en moda seguramente huíamos de este no
color, considerando excesiva la simbiosis con nuestra propia carne. Pero es
precisamente el mimetismo lo que le confiere al nude un halo de sutilidad y
delicadeza sublime.
Especialmente en primavera- verano las prendas etéreas son nuestra
envolvente, nuestra segunda piel, con su textura y pigmentación. El vestido de
hoy, de línea 40’s en tono maquillaje
claro, se adapta y envuelve al cuerpo de forma natural. El punto de luminosidad
lo aporta algún complemento en plata, como en la arquitectura que nos acoge lo hace el inox sobre hormigón pigmentado.










La silueta del vestido me parece exquisita y las fotografías me han fascinado. ¡Enhorabuena!
ResponderEliminarAndra, tu opinión es valiosa porque eres una profesional y sabes de lo que hablas. El vestido tiene un corte muy simple pero resulta muy vaporoso. Falda de media capa, cuerpo cruzado y anudado a la cintura. De punto. Adaptable a todas las siluetas, la verdad es que fue un hallazgo.
ResponderEliminarBesos, guapa !!