Un océano de transparencias
inunda temporada tras temporada las pasarelas, con el encanto sutil del efecto
velo. Y es en este universo traslúcido donde el encaje se convierte en el máximo
exponente de la insinuación. El verano es la estación ideal para lucir ligeros
vestidos a medio camino entre la lencería más sensual y el romanticismo naif de
la moda ad lib.
En la más oscura tonalidad, el
negro, este vestido de hace ya unos cuantos años de la marca C&A en suave encaje sobre fondo de algodón se convierte en la prenda más cómoda,
fresca y versátil para disfrutar de estos días de septiembre tan estivales aún, además de luminosos y evocadores.

ALBERTA FERRETTI, primavera-verano 2014
DOLCE&GABBANA, primavera-verano 2014
Fuente: VOGUE








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